
Al observar detenidamente la producción audiovisual contemporánea, no es exagerado afirmar que los videos de renderizado digital para rascacielos han emergido como un nuevo género cinematográfico. Quienes nos dedicamos a la arquitectura sabemos muy bien que estos videos suelen publicarse mucho antes de que el edificio físico se construya. Como profesionales del gremio, resulta fácil identificar un patrón recurrente: la estructura dramática de estas animaciones digitales casi siempre sigue una fórmula estandarizada. Bajo una banda sonora sumamente emotiva, la silueta urbana se desliza ante la cámara, guiando la mirada de la audiencia en un ascenso vertical por la fachada del edificio hasta llegar a la cima. Es ahí donde estos videos nos presentan, invariablemente, la misma escena: un hombre de negocios de pie, en silencio, contemplando reflexivo el paisaje urbano a través del cristal. La figura de esta “élite corporativa” suele estar encarnada por un hombre blanco, impecablemente vestido y sumido en sus pensamientos. Veamos algunos de los ejemplos más emblemáticos que ilustran este fenómeno:
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