
La aprobación del polémico proyecto de ley apodado como la “Ley del Puxadinho” a mediados de 2020, que flexibilizó los parámetros urbanísticos en la ciudad de Río de Janeiro, suscitó una serie de discusiones en diversos sectores de la sociedad, pero sobre todo entre arquitectos/as y urbanistas, quienes en gran medida se han manifestado de forma crítica hacia la propuesta. Sin embargo, el debate se volvió aún más intenso cuando, bajo el amparo de esta ley, se publicó de forma sorpresiva una enmienda en el texto enviado al Diario Oficial, eliminando temporalmente varias restricciones sobre el terreno del Buraco do Lume, colindante con la plaza oficialmente denominada Mário Lago, un importante lugar de manifestaciones políticas de la ciudad que fue declarado patrimonio por el Municipio en 1989 y por el Gobierno del Estado en 2019.























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