
Aunque conozcas la respuesta, nunca está demás recordar ciertas consideraciones sobre los metros cuadrados de un edificio. No sólo son fundamentales a la hora de determinar precios y materiales de construcción, sino que asientan la base para impuestos y aplicaciones de normativas.
Es importante distinguir entre superficie construida, superficie útil y superficie computable. La primera es la superficie total del suelo, medida por la cara exterior de las paredes externas. La segunda corresponde prácticamente a todo lo que puedas habitar dentro del edificio (esto sería sin muros, estructuras, ni instalaciones). La tercera, es un dato técnico para los documentos oficiales, donde según la reglamentaciones locales, determinan un porcentaje a restar para algunas superficies como descubiertas, semicubiertas, huecos de escalera, balcones, entre otros.
