
Dentro del contexto mexicano, el mercado público posee una importancia vital dentro del desarrollo de las ciudades, que sin embargo hoy en día se encuentra subestimado y relegado a un segundo plano por la sociedad moderna. A lo largo de la historia nacional el mercado público siempre ha sido un punto destacado dentro de la mancha urbana y ha funcionado como un centro relevante de intercambio económico e interacción social. En su interior, de manera directa o indirecta, se promueve una cultura de la sana alimentación, la venta de productos de origen natural de gran calidad a bajos precios, provenientes de la región, y que son parte del sabor y el aroma de la gastronomía mexicana.
A pesar de esto, los mercados se han deteriorado ante la falta de capital constante para su mantenimiento y mejoramiento; han dejado de ser atractivos para la ciudadanía principalmente ante su competencia con las tiendas de autoservicio, supermercados, y franquicias transnacionales, pero también por problemáticas internas como la inseguridad, la prostitución y la delincuencia.
La investigación que se presenta en este artículo tuvo como objetivo principal proponer un nuevo modelo de mercado público, que inmerso dentro de un esquema sustentable actué como un medio de regeneración urbana, generando una metodología de análisis basada en una perspectiva humana y proponiendo soluciones dentro de un esquema flexible.






