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Cómo una impresora 3D cambió mi vida: la escala

Que la impresión 3D ha llegado para quedarse es un hecho. Todos los días vemos artículos que nos muestran lo último que se ha conseguido hacer con impresoras 3D. Desde puentes impresos enteramente en 3D a prótesis para un niño para un niño, pasando por máquinas que imprimen pizzas. Nos fascina todo lo que pueden hacer y lo vemos como algo impresionante, pero sin aplicación, todavía, en la vida real. En el campo de la arquitectura lo vemos como la próxima revolución que nos ahorrará el trabajo de hacer maquetas, pero… ¿por qué limitarlo sólo a eso?

El mundo de la impresión 3D me ha fascinado desde hace mucho tiempo. Las aplicaciones que tiene una impresora 3D sólo tienen un límite: la imaginación de la persona tras la impresora. Y aunque hasta ahora era un mundo limitado a fanáticos o gente con recursos, 2017 será el año en que las impresoras 3D lleguen a un usuario doméstico, poco especializado.

Cuando empecé a jugar con las impresoras 3D mi objetivo era poder hacer muchas maquetas en muy poco tiempo, que me permitiesen probar diferentes opciones en un proyecto. El modelado 3D en un ordenador, aún siendo potente, no llega a suplir la maqueta física, y por ello decidí lanzarme a la piscina. Lo que no sabía es que tras unas pocas semanas mi perspectiva de las cosas cambiaría tan drásticamente.

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Sobre este autor/a
Cita: Miguel Picado. "Cómo una impresora 3D cambió mi vida: la escala" 06 feb 2017. ArchDaily en Español. Accedido el . <https://www.archdaily.cl/es/804706/como-una-impresora-3d-cambio-mi-vida-la-escala> ISSN 0719-8914

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