
No somos capaces de ver nuestras propias caras directamente, por eso los elementos reflexivos han sido indispensables en nuestro existir desde el principio de los tiempos. Comenzando con el agua, los cristales, metales preciosos, hasta llegar a un material perfectamente reflectante, el espejo.
Los edificios que se muestran en este archivo toman el espejo como un revestimiento, muchas veces engañando al observador y diluyendo el edificio en el paisaje. Desde una instalación en la playa a edificios corporativos, estas construcciones logran cambiar nuestra percepción de la fachada y el espacio exterior, de lo construido y lo natural.
Pabellón de Rusia - Expo Milán 2015 / SPEECH

