Tras un camino de losas de hormigón que marca la frontera entre lo público y lo privado, se abre un gran portón de madera. Estamos a escasos metros de la costa. Las voces de niños rompen la atmósfera y nos recuerdan que visitamos la casa de una familia que sabe compaginar la tranquilidad y el ajetreo infantil.

Antonio Mercurio & Valentina RoccoLa vivienda, ubicada en una parcela estrecha de forma trapezoidal, busca la mejor orientación, las estancias principales miran al Sur en una sucesión de volúmenes; al Norte, las zonas de paso. Así, con la luz como gran aliado, se diseña un programa que consta de planta baja, que alberga los usos públicos como el salón, el comedor y la cocina, que se vuelcan al espacio exterior gracias a unos paños de vidrio deslizantes y a la continuación del pavimento de madera hacia los porches protegidos por los vuelos de la planta superior; una planta sótano que básicamente reúne las instalaciones, garaje y sala polivalente; y una planta primera donde se ubican los dormitorios, diferenciándose claramente dos zonas mediante la doble altura de la pieza central que las separa, la de los niños con dos dormitorios y la del dormitorio principal.
