
El proyecto “Distrito 9", del director Blomkamp, fue en el momento de su estreno toda una sensación, ya que aportaba una frescura tanto en su cinematografía como en la visión del género de la ciencia ficción, para mostrarnos una historia de alienígenas desde un punto de vista totalmente diferente. Aquí el villano no son ellos sino nosotros, y aunque el conflicto resulta nuevamente por un territorio, es palpable que la tecnología futurista y la misma presencia extraterrestre no es más que una excusa para presentar un retrato de la sociedad actual.
Los llamados “Prawns” resultan ser una metáfora sobre la situación de nuestros propios conflictos respecto a la población migrante. Si bien resulta un tema global, dentro del contexto Sudafricano es calca de lo acontecido con la población negra durante el terrible régimen del Apartheid, el cual veía a los asentamientos marginales nigerianos como una población salvaje, sucia y sin salvación. Dentro del contexto de la película, a los alienígenas se les mantiene por el interés en su tecnología; a la población negra en la realidad se les mantenía por el interés en sus recursos naturales y por resultar una mano de obra barata y desechable.
Puede apreciarse una clara xenofobia de la población de Sudáfrica respecto a la presencia alienígena en múltiples entrevistas y cortes televisivos. Muchos de ellos, resultan material extraído de los archivos de las cadenas televisivas y por tanto, nos ofrecen un inquietante contexto ficticio que se alimenta de los verdaderos sentimientos de la población respecto al conflicto que aconteció dentro de su territorio.



















