
El fuego es una fuerza primordial de la naturaleza que ha poseído un poder tanto destructivo como protector a lo largo de la historia de la humanidad. Capaz de devastar paisajes, cultivos y ciudades enteras, también proporciona calor, permite cocinar y se utiliza para generar energía. Esta dualidad resalta la importancia de equilibrar su uso y control, especialmente en la construcción, donde la seguridad contra incendios es crucial. Los códigos de edificación para la protección contra incendios son estrictos y, a menudo, complejos y restrictivos, pero resultan esenciales para garantizar la seguridad de los/las ocupantes.

