
Algunas lecciones, por sencillas que sean, pueden resonar de manera duradera en nuestras prácticas personales. Tal es el caso de un recuerdo específico de los años de carrera, en el programa de Arquitectura y Urbanismo en la Escola da Cidade, onde, en una clase de dibujo técnico de segundo año, los/as profesores/as nos sugirieron volver a trazar los planos de la casa Butantã, del arquitecto Paulo Mendes da Rocha. Recuerdo que, de inmediato, una parte de los/as estudiantes consideró que aquella actividad era poco especial o incluso irrelevante —lo cual también resulta comprensible—, mientras que para otros/as sin duda fue grata y fructífera, aun si no recuerdan este episodio específico más de una década después, como es mi caso. El valor de exponernos a diferentes actividades dentro de las asignaturas, desde las más convencionales hasta las menos habituales, de las más simples a las más complejas, radica en que cada persona aprovechará una u otra herramienta y conocimiento de maneras distintas. De ahí la importancia de la amplitud de experiencias, incluso dentro de la enseñanza aparentemente rígida del dibujo técnico. Lo que es banal para algunos/as puede resultar instrumental para otros/as, ya sea de forma puntual o prolongada.
Lo más potente que dejó este ejercicio fueron las siguientes percepciones: volver a trazar manualmente es también recorrer um objeto con las manos, pues al dibujar cada línea, curva e intersección en sus dimensiones y proporciones, no estamos solo copiando el proyecto o saltando del punto A ao B, sino asimilándolo de manera atenta e integral, como si estuviéramos recorriendo todo su perímetro. Recorriendo los trayectos, volviendo a trazar y conociendo. Si a veces la escala 1:1 puede ser compleja de aprehender, es en la escala del dibujo —o del acto de dibujar— donde la escala del cuerpo también se familiariza con las proporciones de esta arquitectura y se suma a otras percepciones. Por lo tanto, no se trata únicamente de una copia manual, sino también de un ejercicio de aprender a ver, de una herramienta de asimilación y de construcción de repertorio gráfico, espacial y constructivo. Al fin y al cabo, ¿acaso dibujar no es también construir a través de capas de materia añadidas al papel? Una obra en miniatura. Además, el dibujo es una potente herramienta de selección de capas y edición, mientras que redibujar es también elegir qué se quiere evidenciar o qué se quiere suprimir dentro del conjunto de capas de información y materia.
Desde la carrera hasta el presente, teniendo la prática del dibujo técnico y sus vastas posibilidades como hilo conductor —ya sea en el campo de la arquitectura, el arte o sus intersecciones—, aquel mismo ejercicio de redibujar para conocer no solo permanece vivo, sino que también se ha convertido en una herramienta crucial en la elaboración de “Una arqueología del dibujo”, investigación de maestría en desarrollo en la FAUUSP, en el área de Historia y Fundamentos de la Arquitectura y el Urbanismo. El trabajo aborda la importancia de la noción, análisis y discusión sobre los aspectos materiales que constituyen los documentos históricos más allá de sus aspectos visuales e informativos, enfocándose particularmente en los dibujos de arquitectura dentro del contexto de sus archivos y en la dinámica de traducción y circulación de estos dibujos y sus imágenes. Al entenderlos como objetos tridimensionales construidos a través de herramientas y técnicas específicas, y no solo como soportes de imágenes, es en el cambio de escala de la mirada hacia una mucho más cercana donde se hace posible acceder a estratos informativos contenidos físicamente en estos documentos. En la materialidade del dibujo está inscrita su trayectoria de elaboración, y es en la identificación y el análisis de estos estratos de gestos inscritos en la materia donde reside la posibilidad de nuevos descubrimientos. Desde esta perspectiva, fundamentada principalmente en los estudios de la Cultura Material (con ejemplos prácticos y teóricos ampliamente desarrollados en el campo de la Historia del Arte, pero también identificados en el de la Historia de la Arquitectura), se pretende demostrar que la comprensión profunda, la preservación y la reproducción minuciosa de estas materialidades en las dinámicas internas y externas de un archivo y de sus documentos —a través de un análisis dedicado a reconocer y diseccionar las particularidades constitutivas y constructivas de los dibujos, desde sus herramientas y soportes hasta sus contextos socioculturales— es también lo que garantizará cómo proceder con la reproducción rigurosa de estos últimos.


