
El respeto al prójimo parece ser algo que aún está lejos de prevalecer en la humanidad. En un mundo donde as noticias nos asaltan con las más diversas formas de violencia, resulta siempre necesario buscar maneras de reconocer el valor y la dignidad de cada persona, así como de respetar la diferencia. Es indispensable trabajar nuestra tolerancia ante lo desconocido y, en este sentido, la arquitectura puede ser una aliada fundamental.
Al tratarse de un objeto construido que constituye un producto cultural, la arquitectura puede desempeñar un papel fundamental en la promoción de la diversidad y en la mitigación de la intolerancia. Hoy, en el Día Internacional para la Tolerancia —fecha establecida por la ONU en 1995 para recordar que todas las personas tienen derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión—, presentamos algunos edificios que sirven de referencia por el símbolo que representan y el espacio que generan para el debate, la protección y la celebración de distintas formas de existir. Estas obras demuestran que, a partir de la construcción de un lugar democrático, es posible romper barreras y cruzar fronteras para conocer a quienes difieren de nuestra propia realidad y, de este modo, ofrecer nuevas perspectivas para la vida de cada persona a través del intercambio.








