
Cada persona en Brasil genera, en promedio, casi un kilogramo de residuos al día, según un relevamiento realizado por el Selurb (Sindicato Nacional de Empresas de Limpieza Urbana). Por su parte, de acuerdo con la Abrelpe (Asociación Brasileña de Empresas de Limpieza Pública y Residuos Especiales), los residuos orgánicos representan la mitad del total de la basura urbana generada en Brasil cada año. Se trata de residuos que podrían ser aprovechados para compostaje, biodigestión y/o producción energética, pero que son enviados a rellenos sanitarios, donde contaminan el suelo y producen gases contaminantes.
Para revertir este escenario se requieren políticas públicas robustas, ya que actualmente la tasa de reciclaje en Brasil es de apenas el 4%, de acuerdo con la misma Abrelpe. Sin embargo, desde una perspectiva individual e incluso en pequeños grupos, es posible mitigar esta realidad a través del compostaje comunitario, una práctica que contribuye a la descomposición de los residuos orgánicos, transformándolos en un abono rico para las plantas.



