
La transformación en la dinámica de los espacios domésticos impacta en la arquitectura tanto en el interior como en el exterior de las casas y departamentos. Las cocinas son el principal ejemplo de esta transformación. Históricamente consideradas espacios de trabajo relegados en la arquitectura, han ganado un mayor protagonismo como espacios de estar, lo que influye no solo en el tamaño de los espacios y en su organización, sino también en los revestimientos que se utilizan.
Al adquirir un mayor protagonismo, las cocinas se convierten a menudo en el centro del hogar, integradas con áreas como el comedor, la sala de estar, jardines, terrazas y, según el espacio disponible, incluso con dormitorios u oficinas en casa. Esta integración no solo incide en la organización de los espacios, sino también en el tipo de revestimiento que se utiliza en muros y encimeras.















