
Casi la mitad de Brasil está cubierta de bosques, con una producción de casi 150 millones de metros cúbicos al año. Gracias a la amplia variedad de especies arbóreas de este extenso país, los y las profesionales del diseño que buscan materiales naturales y de origen local disponen de una gran diversidad de maderas para elegir. Por lo tanto, no es de extrañar que la madera sea un elemento habitual tanto en los hogares brasileños tradicionales como en los contemporáneos, utilizándose tanto en la estructura constructiva como en el desarrollo de superficies decorativas.
La belleza estética de las vetas de la madera, combinada con su gama de tonos cálidos, intensos y cambiantes, hace que —además de aportar la resistencia y estabilidad que exigen los pisos y las estructuras— sea un material idóneo para revestir superficies interiores. Su color y aspecto naturales favorecen el desarrollo de formas sencillas y minimalistas, otorgando a los espacios un aire atemporal que evoca el estilo de mediados de siglo.
























