
El sistema de una cubierta plana o de baja pendiente consta de varios componentes que deben funcionar juntos de manera eficiente y constante para ofrecer una solución sostenible a largo plazo. Si bien la membrana de cubierta suele ser la capa superior y, por lo tanto, la más visible, lo que se encuentra debajo de ella tiene un impacto significativo en el rendimiento general de la estructura. Elegir los materiales adecuados y más sostenibles (y garantizar su correcta instalación) es lo que permite que una cubierta resista el paso del tiempo y esté preparada para los desafíos del futuro.
"Tener un techo sobre la cabeza" constituye la primera línea de defensa contra la intemperie. La función principal de una cubierta es la protección contra los elementos, garantizando una estanqueidad absoluta. No obstante, las cubiertas modernas trascienden la mera funcionalidad: buscan ser fáciles de instalar, mantener y reparar, al tiempo que ofrecen eficiencia energética y beneficios ambientales. Las prácticas de construcción sostenible amplifican este concepto. Como componente crucial de la envolvente de un edificio, las cubiertas influyen significativamente en el flujo de energía. La disposición en capas del sistema de cubierta se alinea con sus diversas funciones, generando un impacto sustancial. Exploremos qué hay debajo de la membrana de cubierta para descubrir una gran variedad de posibilidades.
Cómo elegir el sistema de cubierta adecuado
