
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
El periodismo urbano de tinte pesimista ha vivido una época de bonanza desde la llegada de la pandemia. Y no es difícil entender el porqué. En 2020, los centros de las ciudades estadounidenses pasaron de ser historias de éxito y "resurgimiento" a convertirse en pueblos fantasma; el transporte público perdió casi la totalidad de sus usuarios y usuarias; decenas de miles de comercios y restaurantes cerraron sus puertas; y gran parte de la población con mayor poder adquisitivo emigró a los suburbios y a remotas ciudades de teletrabajo.

