
Los colores influyen directamente en la forma en que percibimos el espacio. A través de ellos es posible estimular el estado de ánimo de quienes lo habitan —haciendo que el ambiente sea más tranquilo o dinámico— y también alterar la percepción que tenemos del espacio sin modificar un solo centímetro de ningún muro. Sin embargo, trabajar con ellos no siempre es fácil. En una época en la que se buscan espacios con mayor personalidad, por no decir "instagrammeables", aprender a componer con diferentes tonalidades y texturas resulta fundamental.
Comprender el círculo cromático y trabajar con ejemplos visuales son algunos de los pasos fundamentales para experimentar con diferentes posibilidades y entender las armonías viables al combinar colores, texturas y estilos. A partir de esto, resulta más sencillo dialogar con los/las clientes y tomar decisiones que logren que el espacio sea único. A continuación, reunimos algunos consejos que pueden servir de guía al momento de decidir la futura paleta de su proyecto.














