
Vivir en un país tropical significa disfrutar de momentos al aire libre. Ya sea por el contacto con la brisa, la cercanía con la naturaleza o para aprovechar el sol. Culturalmente, crecemos acostumbrados a jugar en los patios, sentarnos con la familia y amigos en las terrazas, disfrutar de asados o simplemente contemplar el paisaje circundante. Para albergar o ampliar estas actividades, muchas viviendas brasileñas adoptan el deck de madera como solución: un espacio versátil capaz de admitir diferentes usos.
Para la construcción de un deck, como en cualquier otra obra, es necesario comenzar con una adecuada planificación y diseño. Tras definir la ubicación y verificar los permisos locales, realizar las excavaciones para los cimientos es el primer paso. Lo más común es que estos se realicen en concreto, debido a su mejor comportamiento en contacto con la tierra. Las vigas de madera se instalan y nivelan sobre estos soportes. El siguiente paso es la distribución de los listones de espaciado para garantizar una separación uniforme entre las tablas, lo que permite, finalmente, la instalación de las tablas del deck. Estas deben cortarse y terminarse con precisión en sus extremos por razones estéticas y de seguridad. Asimismo, se requiere un tratamiento con impermeabilizantes o selladores para proteger la madera y prolongar su vida útil.
















