
Mucho más allá de los conocimientos técnicos de su formación como ingeniero, Eladio Dieste (1917-2000) adquirió uma sensibilidad arquitectónica singular. Fue pioneiro y maestro de la técnica de la cerámica armada, que en síntesis consiste en un sistema de "cáscara" relativamente delgada en el que los bloques cerámicos se comprimen, las barras de acero se someten a tracción y el concreto solidariza el conjunto. La resistencia estructural se incrementa mediante el diseño de geometrías espaciales complejas que responden con precisión a las solicitaciones de carga, utilizando así la menor cantidad posible de material. De este modo, se salvan grandes luces y voladizos, y las cargas se conducen con elegancia hacia el suelo.
La honestidad del sistema estructural y constructivo se convierte así en la protagonista de su obra. Dieste demostró maestría a través de un dominio magistral de la luz natural, controlando su incidencia en las superficies texturizadas de los bloques cerámicos. De esta manera, creó atmósferas diversas que oscilan entre lo místico y lo escenográfico, pasando por lo funcional. Dejó un enorme legado de edificaciones en Uruguay y en otros países, incluyendo muchas de ellas en Brasil. Al tratar los espacios profanos y sagrados con el mismo esmero, dignificó ambientes de trabajo cotidianos, como fábricas y depósitos, al mismo tiempo que construyó obras maestras como la Iglesia de Atlántida Cristo Obrero, entre otras:













































