
Los desafíos de colaboración surgen en cualquier proyecto de construcción; con tantas partes interesadas y disciplinas involucradas que requieren ser escuchadas, llegar a un acuerdo y ejecutarlo puede verse sumido en retrasos, falta de alineación y frustración. Para los/las arquitectos/as, uno de los mayores desafíos consiste en lidiar con procesos de flujo de trabajo entre equipos que resultan inconsistentes o prolongados, personal sobrecargado de trabajo y la preocupación por los riesgos de litigio. Esto se traduce en duplicaciones, retrasos innecesarios y una comunicación poco clara; factores que ponen en riesgo el activo más importante de cualquier firma de arquitectura: su reputación.
Por lo tanto, al momento de mejorar la eficiencia de un proyecto, es fundamental agilizar tres componentes clave:
- Flujos de trabajo entre equipos
- Canales de comunicación
- Gestión de información del proyecto
