
No todos los proyectos buscan una conexón constante con el exterior, al menos no en su fachada principal. Aunque no es una apariencia muy común, existen diversos motivos para crear una fachada opaca: privacidad, seguridad, reducción del consumo de energía, proteção contra las inclemencias del tiempo. Más común en edificios gubernamentales, culturales o religiosos, esta solución também se encuentra en algunos casos residenciales.
Si lo que se busca es privacidad frente a las miradas desde la calle, la construcción de una fachada opaca a menudo esconde un oasis interior que mantiene un contacto constante con el exterior, brindando iluminación y ventilación naturales al interior del edificio. Asimismo, este elemento puede ayudar a reducir el consumo de energía de un edificio al trabajar con la inercia térmica. De hecho, en climas cálidos, los muros opacos bloquean el calor del sol y contribuyen a un interior más fresco, reduciendo la necesidad de aire acondicionado. En climas fríos, ayudan a retener el calor del edificio, disminuyendo la necesidad de calefacción. Junto con otros beneficios, como la reducción del ruido exterior y la protección frente a condiciones climáticas adversas como vientos fuertes y tormentas, cerrar la fachada puede constituir una solución muy eficiente en ciertos casos. A continuación, presentamos siete residencias brasileñas que optaron por esta alternativa.






















