
Definidos como pequeños bloques rectangulares de arcilla cocida o secada al sol, los ladrillos se han utilizado tradicionalmente para la construcción de pavimentos, muros y otros elementos de mampostería. Dispuestos en hiladas o filas y unidos mediante mortero, los ladrillos son reconocidos por su gran resistencia estructural y durabilidad. No obstante, más allá de sus propósitos funcionales básicos, sus múltiples aparejos, tamaños y formas hacen posible una estética distintiva con una versatilidad de diseño infinita, convirtiéndose en un elemento de diseño en sí mismos. Como muestra de un trabajo de mampostería estético, analizaremos en detalle Villa Peer, un proyecto de arquitectura en Bélgica que utiliza los ladrillos moldeados con agua de formato largo de Randers Tegl como el principal elemento de diseño de toda la fachada del edificio.



















