
En los últimos tres años, hemos pasado de preguntarnos cómo viviremos juntos a dudar de si alguna vez podremos hacerlo.
A pesar del fin de la pandemia de COVID-19, las transformaciones urbanas previstas como consecuencia de esta aún no se han materializado. La polarización global y el malestar geopolítico nos mantienen enfocados en los problemas inmediatos, eclipsando nuestra visión del futuro.
Desde la crisis climática hasta la complejidad de las migraciones, está claro que estos son algunos de los temas que afectarán significativamente a nuestros paisajes urbanos. Por lo tanto, hoy más que nunca, nos lo jugamos todo, pero la decisión está en nuestras manos.
