
La ludicidad es un concepto que a menudo se asocia con la infancia y que rara vez se vincula con la vida adulta. En arquitectura, los proyectos dirigidos a la infancia proponen una combinación de objetos, colores y soluciones destinadas a fomentar la imaginación y romper la rigidez de los espacios, mientras que la gran mayoría de las propuestas convencionales se limitan a lo habitual y consolidan la sobriedad de la vida adulta.
Sin embargo, algunos proyectos demuestran que esta separación entre el espacio infantil y el de las personas adultas no solo es una idea obsoleta, sino que su inversión abre un abanico de posibilidades para la arquitectura, ya sea integrando soluciones atractivas para niños y niñas, o proponiendo espacios para adultos que dejen de lado la sobriedad y estimulen la imaginación, la calidez y la irreverencia.
















