
Si la máxima "la primera impresión es la que cuenta" se toma en serio, en la arquitectura el hall de entrada adquiere uma importancia fundamental. Este pequeño espacio, además de dar la bienvenida al hogar, también puede asumir diversas funciones: almacenar objetos, albergar un área de espera y lectura, organizar la circulación de la vivienda o exhibir una pintura. En definitiva, las posibilidades para concebir y ocupar este ambiente son múltiples; por ello, presentamos aquí tres directrices de diseño que pueden servir de ayuda a la hora de proyectarlo.
Elementos sueltos y de apoyo













