
Más allá de su funcionalidad primaria, las cubiertas son uno de los elementos más fundamentales en la estética de un edificio, y pueden adoptar diferentes formas, compuestas por estructuras variadas y revestidas con diversos materiales. Sin embargo, más allá de la estética, las cubiertas deben responder a las condiciones climáticas de su ubicación, considerando las variaciones periódicas de lluvia, sol y viento.
Aunque el imaginario de la vivienda suele asociarse a la tradicional estructura de dos aguas, las posibilidades de cubiertas para un edificio residencial son múltiples. En primer lugar, es importante entender que la cubierta desempeña la función primordial de todo refugio: proteger un área determinada de la intemperie y, en el contexto de las ciudades, también de los estímulos de la vida urbana. Además, en algunos casos, las cubiertas pueden cumplir otras funciones en un proyecto residencial, como alojar sistemas de mantenimiento de la vivienda (albergar paneles solares o recolectar agua de lluvia para su reutilización) o, incluso, ofrecer un espacio de estar o esparcimiento.











