
En su libro más reciente, Survival of the City, el economista Edward Glaeser realiza un diagnóstico de los conflictos de interés que permean el debate urbano. Según el autor, existe una oposición fundamental entre los insiders —residentes tradicionales, interesados en mantener el statu quo y en la valorización de sus propiedades— y los outsiders —nuevos residentes, interesados en viviendas asequibles y nuevas alternativas de trabajo, consumo y espacio urbano.
La perspectiva planteada por Glaeser refleja el conflicto entre los grupos NIMBY (sigla en inglés para Not in My Backyard, o "No en mi patio trasero") y YIMBY (sigla en inglés para Yes in My Backyard). El primer grupo suele estar representado por asociaciones vecinales y defiende la preservación del "carácter" de los barrios, así como restricciones a la actividad del sector inmobiliario. El segundo, por movimientos que abogan por el incremento de la densidad urbana, la flexibilización de la normativa de edificación y la multiplicidad de usos del tejido urbano.






