
El planeta ya es 1,1 °C más cálido debido a los cambios climáticos inducidos por las actividades humanas, y millones de personas ya enfrentan consecuencias reales del aumento de las temperaturas, la elevación del nivel de los océanos, tormentas más severas y lluvias que escapan a los pronósticos meteorológicos. Una reducción rápida de las emisiones es esencial para contener el aumento de la temperatura y garantizar un futuro más seguro para todas las personas. Asimismo, son fundamentales aquellas inversiones capaces de proteger a las comunidades de los impactos cada vez más severos que continuarán empeorando con el tiempo.
Sin embargo, los esfuerzos colectivos para restringir las emisiones de gases de efecto invernadero y promover la adaptación actualmente no son suficientes para combatir la velocidad y la escala a la que aumentan los impactos, lo que significa que algunas pérdidas y daños derivados del cambio climático son inevitables.





