
El slow living es una tendencia inspirada en el creciente interés por la atención plena y la sustentabilidad, así como en nuestra creciente necesidad cultural de escapar de los efectos negativos de una vida digital acelerada y de alto consumo. Sin embargo, ¿cómo puede exactamente el diseño de nuestros espacios interiores y exteriores interpretar esta tendencia y ayudarnos a desacelerar el ritmo?

