
En un momento histórico en el que comenzamos a sentir los efectos de un largo proceso de industrialización y urbanización veloz y depredador, es necesario pensar y producir espacios capaces de readaptarse a las nuevas realidades. A partir de esta necesidad, surgen conceptos que pueden orientar la transformación y producción de las ciudades del futuro.
El estilo de vida de la modernidad, así como la vida urbana, vienen mostrando la necesidad de adaptarse a nuevas demandas, ya sean ambientales, espaciales, climáticas o sociales. El calentamiento global, junto con todas las demás crisis mundiales, señala la necesidad de repensar las formas de vida en sociedad, tanto para el futuro como para el presente. Desde que se instauraron como la forma dominante de habitar, muchas ciudades se enfrentan a escenarios conflictivos, lo que demuestra que es necesario pensar en ciudades que tengan la capacidad de regenerarse ante conflictos naturales, económicos y políticos.





