
En la búsqueda de composiciones que escapen de lo obvio, volver la mirada hacia soluciones tradicionales para traducirlas de manera contemporánea ha sido un proceso visible en diversos proyectos. En este sentido, los pisos de piedras rústicas —como la arenisca, la piedra Goiás o la São Tomé— han ganado cada vez más protagonismo en la arquitectura residencial. Si antes se destinaban únicamente a áreas exteriores, mediante el uso de grandes lajas, ahora también están presentes en espacios interiores, convirtiéndose en un elemento que rompe con la rigidez de los trazados rectilíneos y, en algunos casos, contribuye al objetivo de muchas propuestas arquitectónicas: la conexión entre el interior y el exterior.
Al relacionarse con otros materiales, como la madera, el metal y el concreto, las piedras rústicas se destacan por su textura y sus ventajas, ya que prácticamente no requieren mantenimiento y, con el tiempo, pueden restaurarse para recuperar sus colores originales. A continuación, seleccionamos diez residencias brasileñas que destacan el uso de este material, mostrando diversas formas de aplicarlo en el proyecto.





















