
Uno de los teóricos más importantes del siglo XX, el educador brasileño Paulo Freire habría cumplido 100 años el 19 de septiembre de 2021, de no haber sido por su fallecimiento en 1997. Un mes después, Brasil conmemora el Día de las y los Docentes el 15 de octubre, al mismo tiempo que la educación pública enfrenta recortes masivos en el presupuesto federal, dando continuidad a un antiguo proceso de desmantelamiento de la enseñanza brasileña. En este contexto, Freire se convirtió en uno de los teóricos más leídos y citados del mundo en el área de las humanidades. A pesar del reconocimiento mundial, su teoría aún no ha sido totalmente incorporada a la bibliografía de la arquitectura y el urbanismo. Proponemos aquí una breve reflexión sobre cómo las prácticas de la arquitectura pueden aproximarse a la teoría de Paulo Freire.
Desarrollada a lo largo de dos décadas de práctica en la educación básica y media, la teoría de Paulo Freire se publicó por primera vez en 1968. Freire se desempeñó como docente de portugués y luego como secretario de educación, desarrollando programas para enfrentar el analfabetismo en el estado de Pernambuco, que alcanzaba una tasa del 72% en los años 1950 (LARA, F. 2021). A partir de su enfoque de conectar la alfabetización con las palabras y objetos utilizados en el día a día de las personas, el éxito de su trabajo se reflejó en la alfabetización de trabajadores y trabajadoras de la caña de azúcar en solo 45 días. Durante la dictadura militar, Paulo Freire estuvo preso durante 72 días y luego fue exiliado a Chile, donde vivió por 16 años y escribió su obra más conocida, Pedagogía del oprimido.










