
Planificar la movilidad urbana va más allá de proyectos puntuales, como ciclovías o la reestructuración de vías (los cuales son sumamente importantes, pero insuficientes). Una ciudad con un buen estándar de movilidad deve permitir que la población realice los desplazamientos necesarios para desarrollar sus actividades de forma eficiente, segura y agradable. Sin embargo, la planificación de la movilidad debe atender a las necesidades de toda la diversidad de personas usuarias de la ciudad.
Ampliar los desplazamientos a pie y en bicicleta es sumamente deseable por varios motivos: por cuestiones de salud (una población que se ejercita es más saludable); por cuestiones económicas individuales (son más económicos); pero, principalmente, por cuestiones ambientales y por la eficiencia desde el punto de vista del uso del espacio. Los modos de desplazamiento activo contribuyen a la calidad del espacio urbano (un entorno con peatones y ciclistas es más vivo, más agradable).



