
La mampostería estructural consiste en un sistema constructivo en el que las cargas que actúan sobre el edificio se distribuyen a lo largo del plano de la pared, de modo que el propio cerramiento del edificio es estructural. La lógica, por lo tanto, es que la pared, al ser un plano continuo, distribuya las cargas de manera uniforme hacia la cimentación, y que esta las transmita al suelo.
Se trata, por ende, del apilamiento de piezas, bloques, ladrillos o piedras —los cuales pueden o no estar unidos y reforzados por algún tipo de mortero o acero— que poseen características específicas que garantizan su funcionamiento autoportante.





















