
¿Qué hay detrás de un nombre? En realidad, cuando se trata de la nomenclatura de los edificios, este puede llegar a tener un gran peso. Mientras que algunos apelativos son efímeros y cambian según el mejor postor del momento, otros nombres son indelebles y dejan una huella duradera en el imaginario colectivo. Los nombres de clientes, ciudades, corporaciones y calles ofrecen abundante material de inspiración, pero en el ámbito de la arquitectura hay quienes adoptan una postura más estratégica. Figuras de la arquitectura como Peter Eisenman crearon series numeradas (House I, House II, etc.), mientras que el estudio MOS architects adopta un sistema de nomenclatura genérico similar al de un compositor de música (House with 10 trees, House with 2 Chimneys). Para estos/as profesionales, el nombre sitúa a cada edificio dentro de una colección de proyectos más amplia, lo que garantiza que el público perciba cada obra como parte de un plan maestro. Por último, en ocasiones, por más que se esfuerce un equipo de marketing, un edificio acaba recibiendo un apodo del que sencillamente no se puede desprender... como el Gherkin ("Pepinillo"). Este video analiza todos estos aspectos mientras explora cómo los edificios adquieren sus nombres.
