
En la década de 1970, los edifícios de la costanera de Santos, en São Paulo, comenzaron a inclinarse, despertando la curiosidad de habitantes y visitantes. Este fenómeno pode entenderse como el resultado de un proceso de urbanización rápido y desregulado, que se manifiesta en un problema técnico de la construcción de los edificios.
Santos, una de las mayores ciudades del litoral paulista, con una población estimada de más de 430 mil habitantes (IBGE 2020), ubicada en la región metropolitana de la Baixada Santista y próxima a la ciudad de São Paulo, fue una de las primeras villas en desarrollarse tras la colonización portuguesa del siglo XVI. Sin embargo, antes de esto, su territorio estaba cubierto por el bioma de la Mata Atlántica y habitado por pueblos indígenas, como los guaraníes mbyá y tupí-guaraníes.






