
El Plan Director es el instrumento básico para definir el modelo de desarrollo de un municipio. Establece directrices y estrategias para la ejecución de planes, programas y proyectos, buscando enfatizar la participación ciudadana, la sostenibilidad económica, social y ambiental. Sin embargo, su influencia sobre la ciudad va mucho más allá de lo que se imagina: termina condicionando fuertemente el volumen y la forma de toda nueva edificación.
En las ciudades, la demanda de unidades habitacionales crece de manera constante, principalmente en zonas ya consolidadas. No obstante, debido a las restricciones que el plan impone sobre los predios, el mercado tiene dificultades para satisfacer esta demanda, lo que genera un aumento en el precio del suelo. Las empresas desarrolladoras, con la intención de diluir al máximo el costo de la tierra, casi siempre optan por agotar el potencial constructivo establecido. Es precisamente en este punto donde el Plan Director asume prácticamente el rol de el/la arquitecto/a, “diseñando” el proyecto mediante su conjunto de normas.




