
¿Alguna vez ha escuchado hablar del término arquitectura hostil? Acuñado en junio de 2014 por el periodista Ben Quinn en el periódico británico The Guardian, el artículo titulado originalmente Anti-homeless spikes are part of a wider phenomenon of 'hostile Architecture (Las puntas de metal contra personas sin hogar son parte de un fenómeno más amplio conocido como "arquitectura hostil") [1] sorprendió a personas de todo el mundo, quienes comenzaron a notar en sus propios entornos las prácticas descritas por Quinn. En dicho texto, el autor analiza cómo el diseño urbano influye en el comportamiento y la convivencia, criticando la forma en que este enfoque busca excluir de los centros urbanos a las personas en situación de calle.
Entre las soluciones urbanas expuestas, se mencionaron ejemplos como bancos diseñados especialmente para excluir a personas en situación de calle y a personas que practican skate, además de puntas afiladas sobre muretes o protecciones bajo marquesinas.
Estas medidas dividieron opiniones en el país. Mientras gran parte de la población confrontó al gobierno, profesionales del diseño y miembros de la ciudadanía, por el contrario, defendieron el diseño de estas piezas como herramientas para la “prevención del comportamiento delictivo” [2].
