
Es inevitable que las estructuras estáticas y pesadas nos vengan a la mente cuando pensamos en arquitectura. Sin embargo, las columnas, vigas y losas definitivamente no son lo único que define a esta disciplina.
La arquitectura neumática es aquella constituida por materiales livianos y flexibles, soportada por bases fijas, pero que, debido a su propia ligereza, no tiene la capacidad de sostenerse por sí misma, cumpliendo la función de cubrir un espacio mediante la inyección de aire. Es decir, se trata de estructuras conformadas por membranas neumáticas infladas mediante sistemas de aire que funcionan de la misma manera que el mecanismo de un globo de aire caliente o los antiguos zepelines llenos de un gas menos denso que el aire. Estas estructuras se dividen en dos grupos: aquellas sostenidas por la presión del aire y aquellas que son rigidizadas por este.
Históricamente, la idea fue trasladada al campo de la arquitectura en la década de 1970 por el colectivo vienés Haus-Rucker-Co. Junto a otros colectivos independientes que cuestionaban la producción de la época y se atrevían a criticar, incitar y redefinir los conceptos establecidos, fusionaron una visión considerada utópica entre arquitectura, tecnología y psicología. Entre sus obras destaca el proyecto Oase Nr., una estructura esférica, neumática e inflable adosada a un edificio existente, construida durante la Documenta 5 —la exposición de arte más importante del momento, celebrada en octubre de 1972 en Kassel, Alemania—, la cual creaba un ambiente de contemplación.
