
Este artículo fue publicado originalmente en Common Edge.
No hace mucho tiempo, la arquitectura se perdió en una crisis de identidad. La disciplina deambuló en la autorreflexión, reexaminando cómo quienes ejercen la profesión abordan su trabajo, cómo debería lucir el entorno construido y por qué. Surgieron y desaparecieron movimientos. Rumbos prometedores terminaron en callejones sin salida. Con el tiempo, la profesión desistió de buscar salidas a su incertidumbre, dejándonos en el punto donde nos encontramos hoy.
