

Descripción enviada por el equipo del proyecto. Este terreno es sin duda uno de los más inusuales con los que nos hemos topado. No hay patio trasero; en su lugar, un barranco rocoso atrae los acantilados del océano Pacífico directamente hacia su núcleo. La casa es una extensión de su ubicación y no podría situarse de manera lógica en ningún otro lugar. Surge de la roca de forma orgánica y responde a la garganta que define su base. El diseño resultante en forma de X se adapta perfectamente a su organización interna, con cuatro dormitorios en la planta alta y la estancia, el comedor, la logia y un garaje en el nivel principal, ambos elevados sobre el terreno. La pendiente natural de la roca permite alojar dos niveles más abajo, volviéndose más privados e íntimos en relación con su entorno rocoso a medida que se desciende.


































