

Descripción enviada por el equipo del proyecto. Dentro del parque, el césped casi había desaparecido por completo, los muros estaban agrietados y cubiertos de grafitis, y los árboles presentaban un aspecto desnutrido. Había un edificio abandonado de tres pisos a lo largo del límite occidental del parque y una mezquita aún activa en la esquina sureste. Los habitantes de la zona tenían que cruzar el parque para acceder a la mezquita y solían utilizar el campo abierto para rituales y actividades religiosas cuando el interior estaba lleno. Al no haber senderos adecuados, asientos en buen estado ni coberturas vegetales, muchas personas, incluidos niños, niñas y ancianos, tenían que rezar sobre la tierra áspera. Además, los callejones estrechos y los desagües abiertos hacían que el parque y las vías de acceso se inundaran con aguas residuales durante las lluvias intensas, lo que dificultaba el tránsito y lo volvía insalubre.










































