
La naturaleza no implica necesariamente creatividad, aunque su diversidad y belleza son asombrosas. Llamamos al mecanismo detrás de esta creatividad involuntaria de la naturaleza “BI”: Inteligencia Biológica.
El diseño y la construcción de un edificio se asemejan mucho a la creación de la vida. La intención de la Inteligencia Biológica (BI) es comprender cómo la vida nace, se marchita y renace, además de seguir los principios de la evolución para que la arquitectura también pueda entrar en un ciclo sostenible de diseño, construcción, operación, desensamblaje y regeneración según sus nuevas condiciones.






