
La ciudad es el artefacto humano más grande. Es creada por nosotros, pero al mismo tiempo nos crea a nosotros, así como a todas las demás entidades no humanas. El discurso particular al que contribuye este libro sobre la ciudad es la disciplina de la arquitectura. Explora una pregunta sencilla: ¿Cómo afecta la ciudad al modo de existencia de sus edificios?
La tradición dentro de la historia de la arquitectura que identifica a la ciudad como el origen de nuestros edificios nos plantea un desafío, como arquitectos/as, para teorizar sobre la forma y el uso de la ciudad con el fin de racionalizar nuestras propias acciones. Sin embargo, en oposición a otros enfoques disciplinarios sobre la ciudad y su arquitectura, el libro no sostiene que el tipo (Rossi, Ungers) sea el aspecto más profundo de la arquitectura de la ciudad. Tampoco será la función (Venturi & Scott Brown, Koolhaas) de la ciudad lo que explique su organización material, ni se considera que la materia (Jacobs, Banham) sea más profunda que la ciudad real. En cambio, este libro argumenta que el modo de existencia de la arquitectura es inherente a la ciudad misma, la cual origina su arquitectura como parte de su ser como objeto técnico.
El concepto de ser técnico que utilizo para definir una nueva ontología de la arquitectura de la ciudad proviene de la teoría de la mecanología de Gilbert Simondon. En este libro, re-sitúo el enfoque de Simondon dentro de la disciplina de la arquitectura, presentando así a la ciudad no simplemente como un medio en el que emergen sus edificios, sino como un objeto técnico con la capacidad de converger sus elementos e individuar otros nuevos; es decir, la arquitectura.
