
Construir una ciudad es un acto creativo continuo y aditivo. Los centros urbanos se crean y recrean constantemente; son palimpsestos de los valores, las tecnologías, el ingenio y la estética de épocas que nos precedieron y que fueron fundamentales para dar forma a nuestro presente. La evolución de la ciudad depende de la capacidad de los/las arquitectos/as y diseñadores/as para encontrar formas de preservar este pasado, mientras moldean un ecosistema rico y resiliente para el futuro.
