
El negocio de la arquitectura —moldeado por la legislación antimonopolio y las políticas gubernamentales proempresariales— ha creado un entorno extractivo, desigual y precario para quienes lo ejercen. Estas presiones han llevado a muchas pequeñas firmas, que conforman aproximadamente tres cuartas partes de las oficinas de arquitectura en Estados Unidos, a adoptar diversas estrategias organizativas y de supervivencia ad hoc. En su propia precariedad, estas pequeñas firmas ofrecen un terreno fértil para poner a prueba estructuras más resilientes. Uno de estos modelos, la cooperativa de trabajadores/as, ofrece un modo de práctica crítico que es equitativo, democrático y que aborda las desigualdades sistémicas que aquejan a la profesión.
«Practice Practice» aborda las trayectorias paralelas de las cooperativas en Estados Unidos y la profesionalización de la arquitectura. Este trasfondo contextual destaca las luchas coincidentes del movimiento obrero y el surgimiento de la corporación arquitectónica. En este contexto, el modelo cooperativo se presenta como un desafío a las condiciones imperantes de la profesión. Se ofrecen marcos logísticos para crear una cooperativa de arquitectura para cualquier firma que busque realizar una transición o constituirse de nuevo. El libro proyecta los beneficios sociales, económicos y estéticos de la cooperativa de arquitectura al hacer un balance de las cooperativas en otras industrias.



