
La arquitectura contemporánea de Japón ha sido, desde hace mucho tiempo, una de las más inventivas del mundo, reconocida por su sostenibilidad y creatividad infinita. Al menos siete arquitectos/as japoneses/as han sido galardonados/as con el Premio Pritzker.
Desde que la Expo ’70 de Osaka situó a las formas contemporáneas en el centro de la escena, Japón ha sido un actor clave en la arquitectura global. Con su vocabulario intencionalmente limitado de formas geométricas, Tadao Ando ha posicionado desde entonces a la edificación japonesa en el mapa cultural mundial, estableciendo un puente entre Oriente y Occidente. Tras las obras de hormigón de Ando, figuras como Kengo Kuma (el Estadio Nacional de Japón para los Juegos Olímpicos, originalmente planeado para 2020), Shigeru Ban (el Centro del Patrimonio Mundial del Monte Fuji) y Kazuyo Sejima (el Museo de Arte Contemporáneo del Siglo XXI de Kanazawa) fueron pioneros/as en un enfoque más sostenible. Las generaciones más jóvenes han desarrollado con éxito nuevas direcciones en la arquitectura japonesa, en armonía con la naturaleza y conectadas con la construcción tradicional. Más que planificar desde el tablero de dibujo, los/las arquitectos/as presentados/as en esta colección destacan por su búsqueda incesante de formas, reaccionando verdaderamente a su entorno.
