
Gran parte del trabajo del arquitecto Todd Saunders en los últimos años se ha centrado en sus dos patrias, Canadá y Noruega, además de otros países nórdicos. En cierto sentido, estos territorios distantes a ambos lados del Atlántico son mundos aparte; sin embargo, al observar con mayor detenimiento, comienzan a revelarse muchas similitudes nacidas de sus latitudes y paisajes. Canadá y Noruega comparten climas similares, con variaciones extremas entre el verano y el invierno, mientras que sus topografías también tienen mucho en común. Son territorios donde las montañas se encuentran con el agua y el mar, con sus islas, ensenadas y fiordos desempeñando un papel fundamental en la historia, la cultura y las tradiciones de ambos lugares. Estos múltiples vínculos pueden ayudar a explicar las coincidencias en la arquitectura de estas regiones septentrionales y, asimismo, la razón por la cual tanto Canadá como Noruega han cautivado a Todd Saunders.
Para Saunders, estas influencias vernáculas están arraigadas en su trayectoria y se referencian de manera sutil e implícita, más que obvia o explícita. El enfoque arquitectónico de Saunders es, después de todo, decididamente del siglo XXI, nutriéndose por igual, si no es que más, de los principios, temas e ideas arquitectónicas modernistas y contemporáneas. Pero lo que une todos estos puntos de referencia dentro de lo que Saunders denomina "una danza entre el pasado y el futuro", es un enfoque particular en el contexto y una marcada sensibilidad hacia el paisaje, junto con la belleza intrínseca del mundo natural.





