
El intenso fervor social y ambiental que surgió en las décadas de 1960 y 1970 en respuesta a los ataques contra los sistemas de soporte vital del planeta, la degradación de las comunidades y la desigualdad socioeconómica, desató cambios revolucionarios en todos los niveles de la sociedad. Del tumulto de aquella época, el diseño ecológico comunitario emergió como una poderosa fuerza creativa para reconfigurar los bienes comunes, reunir a las personas y establecer relaciones ecológicamente sostenibles con el entorno.

