
Lima tiene muchos más días de sol de lo que sus habitantes cuentan. El trazado urbano de su centro histórico es el más cartesiano de Sudamérica, pero las migraciones han generado una periferia informal, heterodoxa y radical. Su sociedad vive en un continuo frenesí comercial, pero mantiene las tradiciones más antiguas del continente. Su arquitectura más conocida es la virreinal y la republicana, pero tiene ruinas precolombinas esparcidas por toda la ciudad.

